viernes, 20 de febrero de 2015

Fragmento Prólogo a guión de Silvia Prieto en Nueva Edición de guiones de Rejtman


Los días de Silvia Prieto
Rosario Bléfari
Martín quería escribir un nuevo guión después de hacer Rapado y había puesto sus antenas a funcionar. Eso quería decir que cualquier cosa que escuchara o presenciara podía ser tomada, transformada e incorporada al futuro guión. Al principio serían anotaciones en sus múltiples libretas, donde apuntaba cosas al paso, cosas que pescaba con una red más bien fina y que se sumaban sin  un destino definido. Podía ser algo que alguien dijo o que surgía en medio de una conversación. Yo lo veía hacer eso, ese gesto de anotar algunas cosas y me parecía uno de sus chistes, de hecho nos reíamos. Para mí era como una especie de parodia, la del escritor que toma apuntes, a pesar de ser algo que yo misma siempre hice aunque de una manera  menos metódica. Era el gesto como de estar jugando al cronista lo que me daba risa, desenfundaba la libreta y el lápiz y no le importaba nada, se detenía a anotar con velocidad algo ilegible para los demás y valioso para él.
En ese momento, yo trabajaba de moza en un bar con mi novio, Fabio Suárez, haciendo medio turno cada uno, y con Valeria Paván, la mujer de nuestro compañero de banda (“Suárez”), Marcelo Zanelli. Llevábamos como uniforme un mameluco del tipo que usan los mecánicos, sería luego el uniforme que usa Silvia Prieto en el trabajo donde cuenta los cafés que sirve por día. Nos veíamos seguido en esas épocas con Martín.  Fue una casualidad que justo consiguiéramos trabajo, si mal no recuerdo gracias a Valeria, en ese bar cuyo dueño, Rolando Borensztein, había sido amigo de la adolescencia de Martín. A veces Martín pasaba por el bar y nos veía en acción con los uniformes y las bandejas.
Un día Valeria Paván anunció que  empezaría a escribir una novela, y así lo hizo. Ya fuera en su hora de descanso o en los tiempos muertos en los que el bar estaba tranquilo, ella escribía sin parar y a mano en un cuaderno que tenía sobre el mostrador o en el delantal. Martín leyó ese material y algunos de los elementos que aparecían los utilizó para el guión. No solo de la novela -muy diferente a la historia de la película- surgieron cosas, sino de muchas otras situaciones y comentarios reconocibles para muchos de los que éramos amigos en esa época, como lo de la muñeca que se parece a Brite y es colocada en el último estante de la biblioteca para no tener que verla. En el caso original, Fabio Suárez había recibido un regalo, una estatuita de cerámica que representaba un punk con cresta, alto y flaco y que le dijeron que se la regalaban porque se parecía a él. Fabio se había sentido confuso al respecto, “¿así me ve?”, se había preguntado y después de reflexiones y dudas había resuelto ponerla allá arriba para no verla, tampoco quería tirarla ni regalársela a otra persona. Lo de decirle a alguien “lámpara de botella” fue algo que surgió en una conversación con Cecilia Biagini, actriz y amiga en común, en la que se usó esa comparación para explicar que algo era un adorno barato hecho por uno mismo sin demasiada dedicación, imaginamos en el momento de la charla que a alguien le decían así como un insulto y nos reíamos. La forma en la que alguien puede reaccionar en medio del compromiso de compartir un alquiler fue tomada de una ocasión en la que compartíamos una casa con unos amigos. Cuando llegó el día del pago en el que todos teníamos que poner la plata, uno de ellos contestó tal como cuenta Brite que Gabriel le contestó a Garbuglia, lo cual, en ese momento, fue motivo de asombro y enojo, pero también de cierta admiración por nuestro amigo, a quien, por lo visto, no le importaba ni le urgía nada de nada.
Martín creyó durante mucho tiempo que si los verdaderos protagonistas de algunas situaciones recortadas y levantadas de la realidad reconocían sus palabras o actitudes, podían llegar a enojarse con él, pero eso nunca ocurrió. El personaje insidioso de Brite que se mete con las fechas de ovulación de Marta, la alusión a Gabriel como “el petiso” y lo que le dice a Garbuglia: "Marta ya no es una nena...", eran cosas ridículas y absurdas muy reconocibles y era posible que alguien se ofendiera, pero nadie pareció darse cuenta de esas cosas o no se reconoció en ellas al ver la película. Tal vez por la manera en la que estaban esos elementos entretejidos y tal vez así se despersonalizaban, dejaban de pertenecerle al protagonista real y pasaban a ser parte de la vida de los personajes de la película. Con respecto a esto, dice Martín: “Igual para mí fue siempre un misterio que nadie me pegara una cachetada después de ver la película”. 
Esas, por mencionar algunas, claro, fueron piezas que pude reconocer al leer el guión, genialmente transformadas, atribuidas a unos en vez de a otros, hiladas entre sí, junto a otras que no recuerdo, que inventó por completo Martín o que captó en otros ámbitos. Por supuesto, lo de Paván tuvo una mención más formal que Martín siempre hizo, pero las cosas en las que yo y mis amigos estábamos involucrados, fueron para mí como un regalo. El aspecto  principal de ese regalo consistió en prestarnos atención. Descubrí con el tiempo la importancia de estar cerca de alguien que presta atención a lo que pasa, a esos momentos de nuestras vidas que tal vez hubiesen pasado de largo en la selección de la memoria como actos o palabras poco importantes o de corta vida en la marea de acontecimientos que se superponen con el paso de los días. Y segundo, por re elaborarlos con gracia y acierto para hacerlos formar parte de un todo completamente ajeno y con vida propia, ya que nada tenía que ver la historia ni los personajes -en forma directa y literal- con nuestra vida.

Las charlas con Martín tienen ese tono que con pocas personas se logra. Ese tipo de charlas en las que contamos lo que nos pasó o lo que nos enteramos que les pasó a otros,  donde la forma en que lo contamos hace que hablemos de otras cosas al mismo tiempo. Lo que nos afecta para bien o para mal, para el asombro, para detenerse en ese punto porque sí, sin finalidad precisa, siempre como al borde de un gran chiste, agregando remates caprichosos que desvían el curso, restando drama o preocupación, aunque sean cosas que nos preocupan mucho de verdad. Martín puso en el guión de Silvia Prieto esa absurda liviandad que resulta casi trágica (... )(fragmento de la edición de los guiones "Rapado", "Silvia Prieto" y "Guantes mágicos")

jueves, 13 de noviembre de 2014

Sobre "El libro de cuentos de Corazón" de Agustín González


Si, este libro se llama "El libro..." porque no es un libro de cuentos así nomás, son los cuentos de Agustín González, (¿o es una novela por entregas?) sobre una gata llamada Corazón, escritora de cuentos para humanos que aún no publicó. La vida de Corazón es bastante agitada, vive en una casa con otras gatas a quienes les oculta su pasión por la narración. ¿Qué pasará con los cuentos de Corazón? ¿algún día los publicará? lo sabremos en  el siguiente tomo aún no editado, y no sé si escrito, pero al final del libro la promesa está: "continuará...". Lo que sabemos es que este libro es imposible de abandonar, de un tirón y hasta el final la lectura se desliza y las historias se entrelazan como en unas mil y una noches con su scherezada gatuna. Con la diferencia que los cuentos son vislumbrados e interrumpidos, para hacernos caer en una deliciosa trampa una vez más, caer en el cuento sabrosón antes de entender que la historia es otra, que es la historia de Corazón, una escritora romántica zarpada, quien se deja llevar por la inspiración que la vida misma -la de los humanos- le dispara, para después ensortijarla y no sabemos cuántas cosas más, historias de sexo, amor y pasión enseguida germinan en su cabeza sagaz sin dejar de atender su vida entre gatos y preocuparse por el bienestar de su especie. Una sabiduría innata le dicta cómo atravesar las situaciones cotidianas y lidiar con el carácter de los demás, con entereza y sin distraerse de su actividad literaria. Corazón sabe vivir. Y uno creería que su seguidor, su cronista y su biógrafo, también. Por eso nos regaló este libro indirecto, tan particular, juguetón y profundo a la vez.
La edición de Danke, una nueva editorial a cargo de Julia Enriquez ,de la ciudad de Rosario, es ideal.
Un libro para ir corriendo a comprarse dos, uno para la biblioteca y otro para regalar, el regalo perfecto sin dudas. Librerías de Capital donde se consigue: * Librería Mi Casa (contacto por facebook)
A Cien Metros de la Orilla (contacto por facebook) * Otra Lluvia (Bulnes 640) * Big Sur (Carlos Calvo 637)y en Club editorial Río Paraná de Rosario. https://www.facebook.com/edicionesdanke

Sobre "Es imposible pero podría mentirte" de Beatriz Vignoli

Beatriz Vignoli, esta escritora, ¡es demasiado! Anoche, o esta mañana, a las cinco, cuando me levanté, terminé de leer "Es imposible pero podría mentirte" (Homo Sapiens, 2012). Y me dejó alterada. Mil cosas: el libro adentro del libro, la primera persona en el lugar del hecho, la voz afectada, la distortion en 10, la exploración del detalle furiosa, fatal, más oscura que la perversión misma, como dice en un momento. No hay reverb suavizadora, que nos aleje, que produzca efecto vintage -digerible y confiable-, sólo volumen, distortion, afinación perfecta, clasicismo novísimo (no hay disonancias o ruido, no hay collage ni loop alemán). Elogio de la narrativa, pero afectada, explosiva y redundante, dispersándose en venenos autoreferenciales que no hacen más que vestir y desvestir a ese "yo", y a los demás, en un curioso vidrierismo literario (el momento exacto cuando se sorprende al vidrierista cambiando a los maniquíes). Allí está todo, todo lo que esa noche hablamos en Iván Rosado -"fuiste abducida en Rosario, Rosario"- con un compresor tremendo en las voces, cuando nos preocupaban las mismas cosas. Y ella escribió esta nouvelle con todo lo que que me pareció vislumbrar en un diamante apretado como los ceniceros que menciona de los 80, esos ceniceros duros y chiquitos, de cristal, facetados como piedra preciosa con aro de plata -en las más elegantes situaciones- al lado del plato de comida de cada comensal. Está todo lo que me imaginé que podría estar en ese ovillo de estaño apretadísimo que emanaba de los fragmentos a los que accedí en esa breve charla, charla sonriente, como esta escritura, que a pesar de todo lo que dije que es, sonríe, sonríe porque la vida le parece increíble, inesperada en su palidez, como quien va en un tren fantasma que ella misma ha diseñado y por eso se divierte, porque escribió todo esto y ahora hay alguien leyéndolo. Otra de las fantásticas posibilidades de esta vida. Y siempre es inocente, debo agregar, ese yo es exculpable, son absueltas de antemano sus premeditaciones, y el detalle ínfimo que me llama: el lujo del uso de ciertas palabras, como el uso de la palabra cool, en un momento preciso, que me inspiró a usar algunas extranjeras en este párrafo. Nunca como ella, claro. Vignoli humilla.

sábado, 12 de abril de 2014

Sobre Estas deben ser épocas felices pero me daré cuenta más tarde de Ana Inés López

Me encuentro de pronto en medio de un libro de poemas que me gustan, nombrada, como parte de la cosa y vivo un flash directo al pasado inmediato más impreciso, ese que no sé si fue hace cinco años o hace dos o hace unos meses, me acuerdo de lo que allí menciona pero de alguna manera no estoy en el poema, está la poeta con su mencionarme como parte de las cosas que hace y yo soy como las tantas cosas que nombra, como ese chico que se encuentra en medio de una especie de manifestación tranquila, o como esos compañeros que dice que hablan de drogas, o como el que viaja por el mundo y tiene instrumentos étnicos, soy una de esas cosas o personas, igual da en este caso, soy un elemento de su poética, un insecto atrapado en la red de sus exploraciones y el flash directo vuelve a verme del otro lado lejos como al fondo de un tubo, filmado con una de esas cámaras de ahora que muchos tienen, las chiquitas que son como un ojo, allá estoy recibiendo yo, la verdadera, el mail que dice que me mandó pero me veo desde el poema, es muy increíble por dios. Otra vez me pasó lo mismo, hace mucho, qué impresión...con uno de otro poeta donde también aparezco, con nombre y apellido bailando en una disco. Nunca soy yo. Sigo leyendo y de pronto me encuentro, pero no a esa yo del otro lado sino a mi misma en la voz de la que escribe, en ese poema que cuenta en qué lugares estuvo, las provincias que visitó, quién no lo hizo, hasta marcarlas en un mapa. Mi hija era muy chiquita y ya lo andaba haciendo, eran muy importantes para ella Alta gracia y Tandil, además de Santa Rosa porque eran en sus primeros seis años de vida, los lugares que conocía, y en el mapa de Argentina que estaba en su pieza, que está todavía, un día, que ella no estaba, descubrí que había hecho unas marcas. Poemas de Ana Inés López, ¿por qué hay personas que no leen poesía? ¿qué creerán? ¿sabrán que existen tantas poesías como personas? esta es la poesía de Ana Inés López que yo creo que a más de uno le puede pasar que diga, ah, ¿esto era la poesía? entonces sí, me gusta.

jueves, 10 de abril de 2014

sobre Relatos de fantasmas de Edith Wharton



Ahí está Edith en esta imagen, muy bien vestida, los guantes bien calzados que dejan ver nítida la pose de la mano sosteniendo el abanico. Era una mujer con mucho dinero, nacida en NYC en 1862 que vivía en casas hermosísimas. Ella y su marido tenían mansiones a ambos lados del océano y vivían por temporadas en una u otra. Pero además de este más que "buen pasar", Edith escribía muy bien. Claro que había recibido la mejor educación y no le faltó nada de nada, pero no alcanza con eso. La primera vez que leí algo de ella, tendría yo menos de veinte años, fue Ethan Frome. ¿Por qué me compré ese libro? era del Centro editor de América latina, y por lo tanto era accesible para mí y además leí en la contratapa que había sido amiga y discípula de Henry James, de quién había leído "Otra vuelta de tuerca" y me había gustado porque me gustan las historias de fantasmas. Nada de eso había en Ethan Frome, pero me gustó igual y me era muy llevadera su narración. Muchos años después, encontré en una librería de Santa Rosa Relatos de fantasmas. Estaba por entonces, esas vacaciones, tratando de escribir una supuesta novela donde el protagonista era un fantasma y me compré el libro sintiendo que era parte de la bibliografía que necesitaba. Pronto abandoné la escritura por la lectura de estos cuentos: "La campanilla de la doncella", "Los ojos", "Después", "Kerjol", "El triunfo de la noche", "El grano de la granada", "El espejo", etc...uno mejor que el otro. Mi favorito fue "Después", que trata de un fantasma del que uno se da cuenta que lo vió, tiempo después, no en el momento mismo. Genial. Porque esto mismo trata de lograr Edith en el lector, y lo logra. Dice, en el prefacio, que la luz eléctrica terminó con los cuentos de fantasmas, y también que si el escritor siente miedo al escribir conseguirá que el lector también lo sienta. Edith, gracias por estos miedos en forma de cuentos que nos dejaste y que guardo en la biblioteca al lado de los que escribió tu amigo Henry, otro compilado de relatos fantasmales. Muy diferentes. Más largos. No sé por qué pero yo te sigo mejor a vos en esto de los fantasmas.

martes, 24 de septiembre de 2013

Sobre Flush de Virginia Woolf



Esta es la edición en la que leí Flush, con un  estudio preliminar de Sergio Pitol (escritor y traductor mexicano que a través de este prólogo nos puede caer muy bien). Flush es el nombre de un perro, del perro de una poeta inglesa de la era victoriana, Elizabeth Barrett  Browning, que andaba enferma. Pero la presencia de la poeta es solamente una referencia -aunque preciosa- para seguir la vida de Flush. Virginia escribió su historia terminando Las olas y aún la seguía escribiendo cuando ya tenía listo el esquema general de Los años. Fue como un descanso, como un divertimento. Ese tipo de obras, consideradas menores, obra entre obras, obra paralela, me suelen gustar, hay algo despreocupado -no del todo, claro-, un deseo realizado de  inmediato de escribir sobre eso, que no es seguramente el mismo ánimo  que se tiene remando en el medio de una novela. Es el recreo de la escritura. Hablar de V.W. es medio en vano, ya se ha hablado tanto... A mí me encanta, leída así como la leí, en ediciones de bolsillo, o traducida por un mejicano o un español. Mientras se lee se va haciendo una traducción al porteño, al tucumano, o al chileno, a lo que nos sea más familiar, y eso también está bueno, es como un juego y exige un accionar de reescritura que siempre me gustó llevar en la lectura. Por ejemplo cuando leo naricilla, pienso naricita. Y a veces me detengo un rato en una frase tratando de reescribirla mejor. No sé al fin y al cabo si esa V. W. que yo leí, que sé que me gusta y que podría describir muy suelta de cuerpo, es la verdadera o si es una sólo mía, hecha de una obra traducida por distintos hispano parlantes, y reescrita en el pensamiento, corregida tal vez por mí, pero no me importa, la experiencia Woolf es importante en mi vida de lectora y de cancionera y colaboró con mi ánimo y con mi escritura, con mi comprensión e incomprensión del mundo. A pesar de todo, del tiempo que nos separó, del idioma, de la situación socio cultural y económica distinta, de todas las enormes y pequeñas diferencias y del hecho de haberla leído en traducciones, yo la sentí muy cerca, y sé de lo que habla, porque a través de todos estos velos una voz se distingue como el canto de un pájaro. Lo demás son estudios literarios, disecciones, que necesitan más contacto directo, más pinzas para agarrar el material de análisis. Y está muy bien que así sea.

martes, 17 de septiembre de 2013

Gente que lee en transportes y bares (y que yo ví) ultimamente












Sobre Cuaderno de Pripyat, de Carlos Ríos (Entropía)



La novela de Carlos Ríos, Cuaderno de Pripyat, nos propone desde el comienzo el interés por la escenografía real en la que sitúa a sus personajes: el paisaje de lo que quedó de la ciudad de Pripyat después del accidente de Chernobyl. Al empezar nomás uno quiere salir para leer historia y poder volver rápido con otra mirada.
¿Qué importa cuánto de real y cuánto de ficción hay en una novela? En este caso importa mucho, porque saber sobre Chernobyl y Pripyat hoy,  toda esa escenografía extraña en la que planta Ríos su ficción, afecta la lectura. Si uno cree que es una construcción al estilo de la ciencia ficción puede suponer una intención metafórica en las imágenes que no es tal, en todo caso será un fondo armónico de todas las anotaciones de este cuaderno. Al saber que ese lugar existe, que muchos de los términos que aparecen existen y el protagonista es un ser probable atravesando una realidad no tan disparatada, pierde importancia el virtuosismo de la "construcción de un mundo". Despejamos así un atractor de atención importante para desplazarla hacia otra cuestión: la búsqueda del origen del desmembramiento familiar. Un desmembramiento que constituye al ser.  El protagonista vuelve adonde perdió todo, al lugar de la destrucción de la que sobrevivió siendo bebé, y  en ese camino -viaja para hacer un documental- realiza otro descubrimiento: finalmente una familia se compone de aquellas personas que se convierten en los afectos reales, con los que comparte la vida. Y todos somos producto de un desmembramiento ya que la formación de una nueva familia es como un desprendimiento de la anterior, cuando los padres eran hijos. Por esto y la primera razón (la de la consulta a la historia real de Chernobyl)  la novela de Ríos es doblemente didáctica casi como a pesar suyo, como consecuencia de su poética. Su escritura tiene momentos plegadizos que como accidentes en la corteza muestran magmas profundos por los que baja unos peldaños para hacer unas tomas (para el documental). Ya en la novela anterior,  que en realidad es en escritura la posterior (fue publicada primero Manigua, pero Cuadernos.. fue antes) se advierte la misma preocupación. Pero esto lo sé por el autor, que me lo comentó, yo todavía no leí Manigua; y también lo dice con sus palabras Manuel Quaranta en sendas reseñas de ambas novelas. Acá les dejo el link: reseñas de las dos novelas por M. Quaranta
El formato de cuaderno es inquieto, allí la escritura parece sobrevolar como se sobrevuela en los cuadernos de viaje, entre la soledad que nos arrastra a la compañía de las propias palabras -planeo sostenido- hasta la anotación fugaz que después no entendemos del todo a qué se refería, como también ocurre en las anotaciones de los sueños -vuelo en picada o a veces rasante-.

lunes, 29 de julio de 2013

Sobre "Cómo usar un cuchillo" de Fernanda García Lao


Había leído Muerta de hambre por recomendación de una amiga, es una novela de Lao. Muy buena pero tardé mucho en leerla, tal vez por no ser un buen momento de lectura mío, pero lo terminé y me sorprendió, es una escritura muy densa, rápida, lacerante, donde el personaje que lleva la voz cantante tiene una visión desquiciada y penosa sobre sí misma y el mundo. Eso es lo sorprendente, que no afloja esa visión, la sostiene sin quebrar nunca. Lao nació en Mendoza pero vivió desde chica en España porque sus padres estuvieron exiliados, allí estudió. Y acá siguió estudiando, pero teatro. De ese interés surgieron las obras dramáticas que escribió.
Esta vez se trata de un libro de cuentos donde los personajes femeninos y masculinos adquieren la voz del yo con naturalidad histriónica, y diferenciándose. Pero las situaciones a las que se encuentran sometidos por su propia decisión o por obra de la mala suerte siguen siendo igual de penosas y desesperantes que las de Muerta de hambre. Ella dice que le gusta alejarse del realismo, que prefiere inventar mundos exagerados y afectados antes que dar cuenta de la cotidianidad y simpleza de la vida, retratando momentos cualquiera o intrascendentes. No son estas sus palabras sino lo que recuerdo haberle oído decir en alguna entrevista filmada, pero es el concepto que claramente se ve en los cuentos. Claro que tampoco se trata de literatura fantástica, estos inventos parecen bastante posibles, bastante concebibles como parte de una conciencia humana que podría leer todo de esa manera, de hecho todos conocemos esos estados alterados, afectados, que funcionan como filtros poderosos y la realidad misma se distorsiona o se revela, quién sabe, en su expresión más negra a través de su cristal. Todo esto resulta en una especie de humor particular, ya que me he encontrado riendo a partir de estos asesinos o suicidas según la ocasión, que dicen cosas como : "Me he acostado con la desgracia pero no suelo comentarlo" y cosas por el estilo...

Para leer en transportes públicos o colas de banco.

Sobre "La ley tu ley" de Juana Bignozzi


Desde la primera línea que leí de un poema de Bignozzi quedé atrapada. Dicen los que no son muy lectores de poesía, que les "cuesta entrar" a la poesía.  Para todos aquellos que suelen hacer ese tipo de comentarios recomiendo la poesía de Juana Bignozzi porque estamos adentro desde el comienzo. Ella nos ignora pero nos ignora tanto que podemos seguirla de cerca, de cerquísima, adivinando las escenas que sugieren sus versos sin puntuación, yendo al ritmo natural de la lengua, que es lo que declara buscar y encuentra, ya en los primeros poemas de esta obra reunida. Juana se crió en un hogar de obreros anarquistas, que valoraban la cultura por sobre todo. Leían, estudiaban en las bibliotecas después del trabajo, iban a la ópera. Dice que de adolescente no quería saber más nada de la ópera de tanto que la había escuchado en la casa o en las visitas al Colón. Vivió muchos años en Barcelona, desde la muerte de Perón hasta el 2004 cuando regresó. Tiene amigos que son jóvenes poetas. Dice que en aquellos días de su juventud había cinco poetas en cada esquina de la calle Corrientes, pero antes no tenían tanta visibilidad, que no les hacían notas ni nada, salvo en alguna revista literaria. Perteneció en un comienzo al grupo de poesía "Pan duro" donde también estaba Juan Gelman, pero luego se abrió. No le interesaba el costumbrismo o la melancolía de antaño que ejemplifica cuando dice "poemas sobre el último tranvía". Sus poemas muchas veces dicen mis amigos esto y lo otro, creo que es donde me atrapa. Pero también cuando aparecen el padre, la madre, y sus enemigos. Aparecen pintores, nombres de ciudades, son siempre como réplicas en un diálogo medio picado con algo o con alguien de quien nunca sabremos qué opina o qué le está diciendo a ella. Eso me atrapa también. Esa sensación de que hay enojos, afirmaciones, resignaciones, amenazas. Hay alguien, hay personas  para las que parecen estar dedicados los poemas, de tal manera escritos, de tal manera enunciados que se vuleven nuestro propio pensamiento enseguida.

miércoles, 10 de julio de 2013

Sobre el documental "El jardín secreto" vida y poesía de Diana Bellessi

Durante julio 2013, de jueves a domingo proyectan en el Cosmos un documental sobre la poeta santafecina que vale la pena ver. 
Acá, un poema de Irene Gruss donde le habla a Diana:
El jardín
¿Estás cansada del viaje, Diana?
¿Dejaste las valijas y te asomaste a ver el sol
en tu jardín, fuiste allí
rápidamente, pausadamente?
¿Echaste una ojeada a las plantas
o mirás cada una, sabiéndola,
descubriéndola, cuidás
tu jardín, hablás, cantás con
la regadera en la mano?
¿Estás cansada de vuelta del viaje,
Diana? ¿Estás contenta?
¿Alguien te acarició, jugó otra vez
con tu melena de fénix,
te besó los párpados
como quien desea tocar
una mirada así de azul, de gris
según el tiempo? ¿Fuiste feliz,
Diana? ¿Intenso y duro, el viaje?
¿Acomodaste la cabeza en el asiento del avión?,
¿descansaste?
¿Estás repleta de memoria, de sentidos
por el viaje, Diana?
¿Comerías conmigo para contarme?
¿Pasaste hambre en la estadía,
Diana, pasaste hambre?
¿Te embriagaste? ¿En algún momento
llegaste a marearte por el viaje?
¿En algún momento, sentiste
esa nada en la boca
del estómago, ahí donde dicen que
está el alma? ¿Llenaste
con qué esa nada, con la gente,
con las cosas, tuviste
necesidad? ¿Observaste
la vida tranquila? ¿Así, como te veo
ahora, calma
y sabihonda? ¿Conociste
la muerte en el viaje,
Diana? ¿Te asustó, la asustaste?
¿Trajiste fotos, postales,
documentos?, ¿abrazaste a
muchos, te abrazaron?
¿Gozaste, tradujiste el amor
loca de deseo? ¿Hablaste demasiado, callaste
demasiado? ¿Por qué
estás diciéndome
que escribir es lo único
que tenemos? ¿Estás
cansada, es por eso, porque
estás cansada del viaje? ¿Querés
dormir, recostarte en un hombro,
querés reír, llorar un
poco? ¿Acaso el viaje mismo
no te consuela,
Diana? ¿No es como el tacto
de otra mano, no lo es, verdad?
¿Comerías conmigo para
contarme?
¿Ya floreció la rosa
en tu jardín? ¿Es tan bella?
¿Los pétalos reventaron
plenos de vida, la vida es
púrpura después de un viaje,
Diana,
es así? 



sábado, 6 de julio de 2013

Sobre "Retrato de un artista cachorro" de Dylan Thomas



Cómo me gusta este conjunto de relatos  que se enfocan en los primeros años, infancia, adolescencia y primerísima juventud del escritor galés, entre lo autobiográfico y la ficción. Las primeras experiencias amorosas, el ambiente rural, las necesidades de la gente del pueblo, las salidas a la ciudad más cercana, cuando se produce el aprendizaje de este poeta naciente. Son momentos en los que, a través de ciertos flashes intensos, puede llegar a percibirse una especie de supraconciencia del ser -una amplificación sin sustancias exógenas- . Suele darse en el contacto con la naturaleza, en medio de un juego, en la soledad completa o a veces con amigos.

Aquí lo explica muy bien, Thomas, en un párrafo del primer cuento del libro, "Los duraznos":


"Sentí todo mi cuerpo joven como un animal agitado que me rodeara, sentí el escozor de las rodillas hincadas, el corazón alborotado; el largo calor entre las piernas, el sudor ardiéndome en las manos,
los túneles que se hundían en mis oídos, las bolitas de roña entre los dedos del pié, los ojos en sus órbitas, la voz retenida, el galopar de la sangre, los recuerdos que volaban a mi alrededor y dentro de mí, tensos, atentos, esperando el instante para saltar.
Allí, jugando a los indios, tuve conciencia de mí mismo en el centro exacto de una historia viva, y mi cuerpo era mi aventura y mi nombre. Salté, excitado, y otra vez trepé a empujones por entre los espinos desgarrantes".

Dylan Thomas tiene muchos fanáticos, es uno de esos autores que inspiraron a artistas de todas partes y épocas. Uno de ellos es Bob Dylan, el poeta músico estadounidense, quien tomó su nombre como apellido artístico. 

Hay un libro que también editó en su momento Fabril editora "Yo conocí a Dylan Thomas" de John Malcolm Brinnin que estuvo cerca del poeta sus últimos años organizándole giras y viviendo esa aventura. Pueden escucharse en You tube algunas de las interpretaciones hipnóticas que hacía de su obra.
Hasta 2003 se creyó que el poeta había muerto debido al alcoholismo pero en la biografía "Dylan recordado 1935-1953" se afirma que el poeta tenía neumonía. Le contó a un amigo que tenía una sensación de asfixia y el médico creyó que era un delirio de alcohol por lo que le aplicó tres dosis de morfina , que empeoraron su respiración. A la tercera Dylan se puso morado y entró en coma para siempre.

Hay una película con Richard Burton, pero no la ví, ya me dispongo a conseguirla.


Sobre "El fin del sexo y otras mentiras" de María Moreno




Una enciclopedia desplegable sobre temas enormes arrasados, ya arrasados por los saberes, intratables por eso mismo o por lo terminal del asunto. Los restos de las cosas o la lupa de una gran curiosa puesta por ahí, porque anduvo mirando, probando, viendo y pensando. Por ejemplo, entra a un chat room y prueba de qué se trata, allá por los principios de los tiempos del chat y del siglo 21, y se manda un ensayo sobre el lenguaje, el erotismo, la escritura y demás. En otros exalta la mugre, cuestiona la mala prensa de la mantis religiosa, plantea el kitsch peronista, la tortura como pornografía, se para enfrente del feminismo proletario. El pensamiento de María Moreno tiene algo de elaboración a la vista, provoca esa fascinación, una quiere ver cómo hace para que le salgan tan bien, y encima siempre tan únicas, esas unidades ensayísticas.  Y nos lo muestra generosamente haciendo gala de su enorme habilidad, de su inteligencia, incluso de su oficio. Ella lo tiene, se dice periodista más que escritora. Aunque "lejos de la sangre de la portada".  El ensayo puede partir de querer exaltar o defenestrar algo como una tentación escribiente de encontrar defectos en lo que siempre se festeja y la de hacer visible las virtudes ignoradas de algo, uno de los procedimientos que nos muestra la fuerza naciente del impulso de escribir, vemos como a partir de un tema se enciende la mecha de la diatriba o la defensa y la podemos ver correr hacia el teclado para desplegar todos los argumentos, preguntas, adjetivos, comparaciones, y todas sus lecturas asimiladas en su razonamiento pero reformadas para aplicarlas con estilo. Son sus armas intelectuales, intervenidas o rearmadas, combinando partes, las imagino como esas que se arman en la cárcel, un filo de Lacan, un mango de Irigaray y Cixus, unidos por una cinta de las voces de esos radioteatros que escuchaba de chica y que, cuenta en alguna entrevista, la introdujeron al modernismo. Imperdibles estos ensayos, leyéndolos se aprende, se ríe, se dialoga con ella como si anduviésemos caminado, mirando y ensayando todo.


¿Leyeron alguna vez la definición de Miguel de Montaigne de lo que es un ensayo para él?: 

"Es el juicio un instrumento necesario en el examen de toda clase de asuntos, por eso yo lo ejercito en toda ocasión en estos ensayos. Si se trata de una materia que no entiendo, con mayor razón me sirvo de él, sondeando el vado desde lejos; y luego, si lo encuentro demasiado profundo para mi estatura, me detengo en la orilla. El convencimiento de no poder ir más allá es un signo del valor del juicio, y de los de mayor consideración. A veces imagino dar cuerpo a un asunto baladí e insignificante, buscando en qué apoyarlo y consolidarlo; otras, mis reflexiones pasan a un asunto noble y discutido en el que nada nuevo puede hallarse, puesto que el camino está tan trillado que no hay más recurso que seguir la pista que otros recorrieron. En los primeros el juicio se encuentra como a sus anchas, escoge el camino que mejor se le antoja, y entre mil senderos decide que éste o aquél son los más convenientes. Elijo al azar el primer argumento. Todos para mí son igualmente buenos y nunca me propongo agotarlos, porque a ninguno contemplo por entero: no declaran otro tanto quienes nos prometen tratar todos los aspectos de las cosas. De cien miembros y rostros que tiene cada cosa, escojo uno, ya para acariciarlo, ya para desflorarlo y a veces para penetrar hasta el hueso. Reflexiono sobre las cosas, no con amplitud sino con toda la profundidad de que soy capaz, y las más de las veces me gusta examinarlas por su aspecto más inusitado. Me atrevería a tratar a fondo alguna materia si me conociera menos y me engañara sobre mi impotencia. Soltando aquí una frase, allá otra, como partes separadas del conjunto, desviadas, sin designio ni plan, no se espera de mí que lo haga bien ni que me concentre en mí mismo. Varío cuando me place y me entrego a la duda y a la incertidumbre, y a mi manera habitual que es la ignorancia" 

Sobre "Salisbury" de Fabio Kacero y la literatura fantástica



Mi profesora de literatura de la secundaria, Ana María,  nos pidió la "Antología de la literatura fantástica argentina, Narradores del siglo XX" de Kapeluz. Analizamos cuentos fantásticos de Bioy Casares, Cortázar, Borges,  Ocampo, Denevi, Mujica Lainez, Bonomini. A mí ya me gustaba leer, es cierto, pero esto fue un envión importante. Me fascinaron por razones que recuerdo claramente: la particular forma de plantear la cuestión de cada autor, que eran argentinos y estaban vivos y los datos locales como nombres de calles o de ciudades que yo conocía, ese tipo de cosas, elementos para contar algo que se volvía universal. De uno de ellos aún conservo extrañas imágenes, muy vívidas, que después relacioné con otras lecturas como quien recicla escenografías mentales: "Los novicios de Lerna" de Bonomini. Años más tarde, cuando leí "La montaña mágica" de Thomas Mann, ubiqué  a algunos de los pacientes en esas habitaciones.  Enseguida me compré la "Antología de la literatura fantástica" de Ocampo/Borges/ Bioy donde había cuentos de  Chesterton, Cocteau, Petronio, Poe, en fin, de todo el mundo y de todas las épocas. Acá está el link del pdf  http://losdependientes.com.ar/uploads/4dfw3todtt.pdf. Allí mismo está ese cuento, citado tantas veces como ejemplo de cuento breve, "El Sueño de la mariposa", del filósofo chino: Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu. Del libro de Chuang Tzu (300 A.C.)
Rodolfo Walsh compiló una serie buenísima de relatos universales con un criterio similar en 1956. Hay tres tomos de Edicial, yo tengo esos, los encontré usados, impecables y regalados, aunque la primera edición es de Hachette y se cotiza alto.

Antologia De Literatura Fantastica Argentina


Fabio Kacero, artista plástico argentino de quién conocía parte de su obra visual pero no imaginaba escritor, aunque tiene publicaciones anteriores en ediciones limitadas,  publicó este año en Mansalva  "Salisbury" y me emocionó encontrar una exquisita colección de relatos que inmediatamente asocié a esas lecturas de la adolescencia, pero literatura recién hecha, de hoy. Con una escritura directa y precisa, una concentración en el cuento en sí, que nos permite a su vez contar sus cuentos con nuestras palabras a otros. Sí, son cuentos que se pueden contar, no siempre ocurre. Con referencias a lugares, situaciones y gestos reconocibles crea esa atmósfera familiar y la verosimilitud necesaria para implantar de repente, con naturalidad, máquinas del tiempo, barnices mágicos, y otros deslices improbables, consiguiendo un grupo de relatos dignos de integrar la colección del siglo XXI, renovando el género fantástico, actualizándolo intensamente y a la vez sin dejar de hacer honor a la tradición de aquellos cuentistas del siglo anterior.

miércoles, 12 de junio de 2013

Sobre la colección de Fanzines Resistencia de Patricia Pietrafesa

http://resistenciazinepunk.blogspot.com.ar/

Antes que fuera posible tipear en una computadora y subir a la red un texto, una foto o un video como si nada, la existencia de publicaciones gráficas under como los fanzines, o años antes las revistas subte, era uno de los pocos medios que tenía un movimiento contracultural, en este caso el del punk-rock, para establecer redes, informarse, expresar una opinión o una interrogación. Quienes se sentían disconformes con ciertos aspectos de la cultura establecida y aceptada  por la sociedad, como cuenta Pilar Arrese que le pasaba en su adolescencia, hoy compañera de bandas de la editora de "Resistencia", sufrían el aislamiento de no compartir con nadie ni su enojo ni sus intereses o no encontraban  lo que les interesara por no tener referentes cercanos. Ahí leería Pilar por primera vez sobre la verdadera cara del "Descubrimiento de América" cuando en la escuela todavía se festejaba el 12 de octubre como "El día de la raza", por ejemplo, o de los casos de represión policial que en democracia se seguían cometiendo. Gracias a la lectura del fanzine empezó a ir a la biblioteca anarquista José Ingenieros en Villa Crespo, y así muchos jóvenes leyeron aquellos números enterándose de sus derechos si los agarraba la policía, de lo que pensaban los músicos de las bandas de punk rock que seguían, de vegetarianismo, de feminismo, de las manifestaciones autorganizadas -una de ellas contra la instalación de la cadena Mc Donalds- y también encontraban comentarios sobre libros, películas (a cargo de Marcelo Pocavida), reseñas sobre otros fanzines, etc...

Patricia Pietrafesa, ideóloga y bajista de dos bandas de la escena punk rock, Sentimiento incontrolable y Cadáveres de niños, hoy lo es de She Devils y las Kumbia Queers. La idea de hacer un libro con los Fanzines Resistencia que se publicaron entre 1984 y el 2001 era dejar testimonio de este aporte  a la cultura punk rock subterránea, antes que aquellas fotocopias se destruyan o se pierdan. Este libro tiene múltiples lecturas posibles, se me ocurren algunas: la del investigador que rastrea, para hacer una historia de las ideas, la del que vivió esas épocas y lo mira como álbum de recuerdos o diario de su propia vida, la del que no tiene ni idea de qué se trata nada y entra por primera vez al mundo de los fanzines de curioso nomás, la del adolescente de hoy que aún con internet al alcance de la mano tiene la mitad del trabajo hecho con esta recopilación que lo introducirá a un enfoque cuestionador del orden establecido..

viernes, 7 de junio de 2013

Sobre Juan L. Ortiz


Diapositivas digitalizadas: Solidario Romero, fotos tomadas en película para diapositivas con una cámara Ricoh de 35 mm, reflex, a través del objetivo, probablemente de 1972.  Algunas tomas son en el porch de la casa de Juan. Otras son sectores del Parque Urquiza, justo enfrente de la casa de Juan y Gerarda, cruzando apenas la calle.
Atención de la poeta María Elena Barbieri (http://www.autoresdeconcordia.com.ar/articulos.php?idArticulo=783)

Juan Laurentino Ortiz, Juanele para muchos, nació en 1896 en Puerto Ruiz, en el partido de Gualeguay, Entre Ríos. Allí se encuentra aún su casa natal sobreviviendo a la creciente impiadosa del río Gualeguay, al igual que lo hacen los habitantes de ese lugar, en su mayoría pescadores. Puerto Ruiz supo ser un señor puerto cuando nació el poeta, barcos grandes y tren a Gualeguay (Ferrocarril Primer Entrerriano) , mucho movimiento, nada que ver con el Puerto Ruiz de hoy que la pelea solo. Al poco tiempo la familia se traslada a la zona de la selva de Montiel, más al centro de la provincia donde su padre es capataz en una estancia. Pero vuelve a la zona natal todavía niño. Fue ese el entorno, esos los elementos, ese río, esa vegetación, esa gente, los que conformaron el alfabeto de imágenes literarias que hablarían en sus poemas. Breve su paso por Buenos Aires le alcanzó para estudios libres en Filosofía y Letras, compartir lecturas y hacer amigos en el ambiente literario. El ideario socialista lo atrajo, -celebró la revolución rusa- y marcó tal vez un pensamiento siempre atento a las preocupaciones de los desprotegidos,  a la injusticia, a las desigualdades, y aunque nunca militó ni se inscribió en ningún partido político ni movimiento literario, siempre expresó sus opiniones, contra el nazismo o el asesinato de Lorca, por ejemplo. Con el golpe del 55 fue encarcelado pero peor aún fue la devastadora quema de sus libros durante la última dictadura militar, entre tantos otros autores y títulos que se destruyeron.
Su poesía está atravesada por ese carácter social, por la indagación filosófica y por el entorno del paisaje. Pero, como dijo Saer, no es una exclamación lo que le provoca ese paisaje sino ganas de preguntarle. Enigma y belleza. Juanele no renunció a nada  y consiguió que su poesía sea localista y universal, comprometida con la gente, revolucionaria, y a la vez íntima. Cotidiana y metafísica. Esa integración de los aparentes opuestos, tal vez sea uno de las grandes observaciones y experiencias que nos llegan a través de esta poesía que se piensa a sí misma y nos recuerda que es de todos. Leer sus poemas y vivir después, aunque sea un tiempo, así...


Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra Junio...

Estamos bien... sí...
Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo...

Estamos bien... Cummings que se va, muy pálido,
al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino...

Estamos bien... Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia
que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música...

Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen...

Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego,
cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío?
.

para encontrar libros y revistas

Este sábado 8 de junio de 2013 tenemos el agrado de invitarlos a la inauguración de Agatha costure. La hora: 19 La dirección: Gurruchaga 301 y Padilla.
Al participar de este evento podrán participar de uno más. La feria del libro independiente LA SENSACIÓN que se realizará en colacboración de Agatha y la librería la internacional Argentina (están ambos locales a pasitos de distancia física y afectiva). Editoriales de renombre como Vox, Blatt y Ríos, Caja negra, Mansalva, entre otras ofrecerán sus productos con descuentos para no dejar pasar. Así también revistas destacadas como Mansilla (entre otras) también estarán presentes. Del editor al lector, del autor al editor y al lector. La fiesta de las letras en frases bien compuestas!
Los esperamos
Agatha costure

miércoles, 5 de junio de 2013

Sobre "MI libro enterrado" de Mauro Libertella


                                                           Foto tomada por Marcelo Zanelli en su casa, junio 2013
Héctor Libertella se encierra en su departamento a escribir hasta morir. A los cuatro años de esa muerte, su hijo, Mauro Libertella empieza el relato de lo que fueron los últimos días, un relato que hace llorar a cada página, un llanto de emoción pura, un llanto bueno, porque todo lo que va contando Mauro, sin ahorrar detalles pero con suavidad y entereza, es digno de ser llorado. Como algo perdido y a la vez ganado. La relación con su padre y la escritura, la relación de ambos con la escritura. Vemos a Héctor a través de Mauro pero adivinamos a Mauro a través del Héctor que lo mira y es mirado por él. 
El hijo escritor recibe la muerte de su padre a los 23, la misma edad en que el padre recibió el premio Paidós, un premio importante por una novela.  Ya a  los 13 había escrito una, la había encuadernado e ilustrado él mismo.  "Esa precocidad era una bestia que me corría por atrás y me apuraba" escribe Mauro. Mi libro enterrado es una increíble experiencia de lectura, porque si bien siempre es una experiencia leer, claro, nunca viví nada parecido a esto, la capacidad de tocarnos de esta escritura tranquila e intensa  es asombrosa,  pienso en uno de esos ríos que van correntosos y parejos y parecen una cinta trasportadora hecha de agua o una tela apenas ondulada por el viento. De pronto caemos en él y nos lleva a ver su caudal interno, su caudal completo en una zambullida corta de 77 páginas ( no se pueden parar de leer hasta terminar) y salimos transformados.
iba a transcribir unos fragmentos pero luego de hacerlo siento que es recortar algo que no se puede recortar de ninguna manera, es un solo cuerpo de principio a fin, sólo me permito esta cita de cita, donde habla Héctor: "Etimológicamente, Libertella quiere decir libro para la tierra. Ese es el libro que riego todos los días".
Un libro para llorar, así se lo entrega, así me lo dieron, así se los presento y eso es bueno, es una celebración de lágrimas vivas.

viernes, 31 de mayo de 2013

Sobre Felisberto Hernández



Y le vuelvo a insistir a Gonzalo Delgado, amigo uruguayo, ¿pero cómo es Felisberto Hernández para los uruguayos? ¿qué lugar ocupa? ¿como qué escritor para nosotros? ¿está en los textos escolares? y nada, no me dice, piensa, piensa y dice no sé. Es que la particularidad de este escritor no admite comparaciones, es evidente y por lo visto no tenemos uno así pero porque no hay en el mundo uno equiparable. Ya lo dijo Italo Calvino al prologar una compilación de sus obras en italiano, con otras palabras: no se parece a nadie de allá, ni a nadie de acá y cuando lo abordamos es inconfundible. También dice que es un "francotirador". Me gusta esta foto porque se lo ve al lado de un afiche de uno de sus conciertos -también era pianista- en Buenos Aires. Fue un hombre de la primera mitad del siglo 20, nació en 1902 y murió en el 64.  De muy jovencito empezó a trabajar haciendo la musicalización en vivo de cine mudo. También fue compositor y daba conciertos tanto en Uruguay como en Argentina. Iba por el interior de gira y a partir de ese estado de suspensión que son los tiempos entre concierto y concierto, en hoteles, pensiones, bares, invitaciones a comer a casa, escribió sus novelas y cuentos que relevan los elementos altisonantes de estas experiencias en una especie de estado alucinatorio donde se quiebra la lógica de la realidad y lo extraño, lo absurdo, lo inquietante se manifiestan. Tuvo seis matrimonios, uno de ellos con una espía rusa!, y sobre esta cuestión de su vida amorosa se han escrito un par de libros, uno de ellos por una de sus amigas íntimas Paulina Medeiros, y sobre el asunto de la espía, escribió Alicia Dujovne Ortiz. Hay ahora una edición de la editorial Eterna cadencia.



Para acompañar la lectura de Felisberto y saltar de un tipo de gira a otro , quiero recomendar la lectura cruzada con "De gira con los Ramones", escrito por el road manager, donde relata con lujo de detalles y mucho material gráfico como entradas, posters, plantas de sonido,  su experiencia organizando y llevando adelante el caos mismo que significaba la combinación de estas personalidades de una diferencia estridente: Joey el artista, el sensible, el puro, el frágil; Johnny el rigor, la derecha, el empecinamiento, la dureza, el que instaló el sistema ramones en todo sentido, como funcionamiento, como tocar la guitarra; Dee Dee,  apasionado y loco siempre al borde fue el más productivo musicalmente, fuera de los Ramones. Conoce una chica de 15 años, argentina, Barbara Zampini, del sur bonaerense, con quien toca y vive hasta su muerte, y Marky, que tocaba con ellos y fue el segundo batero de la banda.
Cuenta Bárbara en una entrevista:

¿Qué cosas aprendiste de él? 
—De todo. El fue mi secundaria, mi universidad... Aprendí a ser más abierta. El, que era el rey de los punks, me hacía escuchar a los Stones, a Jimi Hendrix. El sábado fui a ver a los Attaque, que estuvo bárbaro y había un montón de pendejitos gritando "el que no salta es un stone". ¡Cualquiera! 

—¿Cómo veías, desde tu cercanía, todo las historias acerca de que los Ramones estaban peleados? 
—...Y, muy cercanos no estaban. Pero se querían. Había posibilidades de que se reunieran pero se murió Joey y todo se fue a la mierda. 

—El domingo tocás con una banda que se llama Fuck You (ver agenda). ¿Hace mucho que no tocabas?
—Y, desde la muerte de Dee Dee... casi dos años. Bah, lo acompañé a CJ Ramone a una gira por Japón, pero canté dos temas y chau. Algún tema de Ramones vamos a hacer, si no, me cagan a botellazos. Quiero estar bien... Todavía me dura el bajón pero no puedo ser una viuda de por vida a los 24 años. 

—¿Cómo viste las cosas a tu regreso? 
— Me la habían pintado de terror, pero parece que la gente se esfuerza por pasarla bien. ¡Allá son todos unos amargos! Aparte me encontré con mis hermanitos, que eran re-chiquitos, crecidos, irreconocibles. 

—¿Ellos también escuchan Ramones? 
—¿Quién no escucha Ramones? 

PARA LEER DE VIAJE, LOS DOS
( LOS RAMONES EN EL BAÑO TAMBIÉN IDEAL)

martes, 28 de mayo de 2013

Sobre "El libro de las criaturas que duermen a nuestro lado"



Esta compilación es un tesoro, una obra de lector a lector, lectores poetas en este caso, Teresa y Arturo, que han escrito juntos un libro usando las voces de la literatura y las han invitado a conversar entre sí y con nosotros, un libro que es el ejemplo de una lectura que escribe leyendo transversalmente  textos de distintas épocas y lugares, levantando como un imán apreciaciones y sentires sobre los que duermen y los que miran dormir. Y todo lo recolectaron estos lectores a su paso devorador de ideas y palabras para mostrárnoslo a nosotros, otros lectores.
Una clasificación preciosa agrupa los textos en durmientes de todo tipo: glotones de dormición, dormidos entre lilas, durmientes lejanos, cercanos, fingidores del dormir.
Una lectura para atrapar en cualquier momento, para abrir en cualquier parte, escapa de la linealidad, a veces poema, a veces ensayo, a veces narración, fragmentos que se vuelven la unidad de otro tejido.
Djuna Barnes, Patti Smith, Safo, Kawabata (no podía faltar con su "la casa de las bellas durmientes"), Lezama Lima, Navokov, Machado, Melville, Duras, Di Giorgio, Apollinaire,  Bachelard y muchos más, han encontrado nuestros poetas, los han pescado hablando de esto, de mirar dormir, de los placeres del dormir, de esa parte de nuestra vida en la que no estamos acá.
Además, un artefacto degustador de autores y obras, porque a partir de lo que leemos en este libro podemos descubrir la obra completa de la que el fragmento es parte u otras obras si nos interesó el autor o autora y nunca habíamos leído nada de ellos.

Un collage de algunos textos, sin referencias, para probar:

Qué pasa durante la noche?
en general dormimos
quien no duerme no puede permanecer despierto
hay que dormir es la consigna que se da  a sí misma la conciencia
la capacidad de retirarnos del ruido cotidiano
de la preocupación cotidiana, de todas las cosas, de nosotros e incluso del vacío,
 es el signo de nuestro dominio
Este mandato de renunciar es una de las primeras reglas del día
Dormir, antes que soñar, es esa permanencia que nos sostiene en un paraíso donde todo se vuelve valorable
No bien entramos en el sueño el espacio se amortigua y se duerme
se duerme un poco antes que nosotros
nos acordamos de nuestros sueños pero no nos acordamos de nuestro dormir
allí donde duermo me fijo y fijo el mundo
alli esta mi persona sin poder errar, no ya inestable, dispersa y distraída
sino concentrada en la estrechez de ese lugar donde estoy durmiendo

Los que duermen habitan mundo separados, los que están despiertos el mismo.
Hay durmientes fingidores y glotones de dormición, hay sonámbulos,
dormires divinos, dormidos entre lilas, durmientes lejanos y cercanos,
niños y animales que duermen
¿quién no ha visto a un perro que ladra dormido?
el milagro del reposo se produce de nuevo
entramos en una geometría diferente

PARA LEER ANTES DE DORMIR