Las cosas generan palabras, y las palabras generan cosas.
En los últimos tiempos el cuaderno y su familia se han multiplicado en nuevas formas, tanto en la industria como en lo artesanal: cosido a mano, de papel reciclado, tapa dura, sin renglones, los clásicos cuadriculados y rayados, y en distintos tamaños.
El cuaderno de papel es un artículo querido que renace y se suma a notebooks y tablets, diferenciándose. No necesita batería, claro, pero su permanencia tal vez se deba a la pequeña revancha que significa tener un cuaderno fuera de la jurisdicción escolar para poder usarlo como queramos, o tal vez por la oportunidad que se inaugura con cada cuaderno nuevo, la oportunidad de volver a empezar, de cambiar de tema, de agregar un tomo al diario, a la novela o ese cúmulo de pensamientos que parecerían desordenados y ahora se separan en distintos cuadernos tratando de clasificarse.
Pero muchas veces la clasificación se desdibuja y todos los cuadernos se transformarn en los distintos tomos de ese "un poco de todo lo que nos obsesiona". El cuaderno es agenda -futuro- y diario -recuerdo- a la vez, representación material de lo que somos y de lo que qusimos ser, aprender, recordar y olvidar.
Anotamos para despreocuparnos de retener ese dato, pero también para "ver" lo que pensamos y medirlo, juzgarlo y hacerlo posible.
El cuaderno, la libreta, el anotador, son el soporte de la huella y del plan a la vez.
En la literatura cada vez con más frecuencia aparecen especies nuevas, aún no clasificadas, a las que los fanáticos de cada género querrán llevar para el suyo: poesía, ensayo, novela, pero que estrictamente no pertenecen a ninguna de esas categorías al menos que todas fueran redefinidas. Son a veces un conjunto de notas a partir de observaciones, un trazo de descripciones más o menos objetivas, fragmentos autobiográficos e históricos entretejidos, a veces, con fotografías, dibujos, poesía o una lección de filología, una charla con un amigo o la cita de algo escuchado al pasar. Cuadernos.
Mario Ortiz nació en Bahía Blanca en 1965 y es docente de literatura en los ámbitos secundario y universitario. Sus libros llevan el título general de "Cuadernos de lengua y literatura" y esta edición recopila del volumen V al VII: "Al pie de la letra", "Crítica de la imaginación pura" y "Tratado de fitolinguistica". Su interés por la relación que mantenemos con las palabras y las cosas está presente en todos los tomos: ¿El lenguaje determina lo que pensamos? ¿Nosotros determinamos al lenguaje? ¿Qué cosas hacen las palabras con nosotros? se pregunta, y reflexiona, para celebración del lenguaje,acerca de cómo que en las palabras están la densidad social, las luchas políticas y los distintos significados que la política, la economía y la cultura les van imprimiendo.
Los cuadernos de Ortiz hacen desaparecer las fronteras genéricas, entramando hilos de ensayo, de poesía, de memorias, de historia, siempre a partir de la observación y la experiencia sensible, instalando una inquietud que desata en el lector deseos de hacer lo mismo que él hace. ¿Qué otra función les vamos a pedir a la literatura y a la poesía? hacer que el otro atraviese a su modo una experiencia propia.
Para leer en bares
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